La IA se abre paso en Andalucía y Extremadura: el 62% de las empresas prevé activar proyectos
El debate empresarial en Andalucía y Extremadura está cambiando de tono. La inteligencia artificial deja de ocupar un lugar aspiracional y entra en los planes de inversión a corto plazo, según el Barómetro de la Innovación y Digitalización de Andalucía y Extremadura 2025, elaborado por la Cátedra SEIDOR de Agenda Digital para la Alta Dirección
El indicador más contundente del barómetro es el salto en la intención de acometer iniciativas vinculadas a IA. En 2025, el 62% de las compañías consultadas afirma que impulsará proyectos relacionados con esta tecnología, frente al 20% registrado en 2023. La muestra incluye 105 empresas con actividad en Andalucía y Extremadura y busca medir el estado de la digitalización y la innovación como palancas de competitividad.
Ahora bien, el crecimiento de la intención no equivale a una adopción madura. El estudio describe un escenario en el que la IA gana protagonismo, pero la mayoría de las organizaciones se mueve todavía en etapas de inicio, prueba o experimentación, y ninguna se identifica como usuaria avanzada. El mensaje implícito es que 2025 consolida la decisión de invertir, mientras que 2026 será el año de convertir pilotos en rutinas de negocio.
La tecnología sube al primer puesto en las prioridades directivas
Más allá del impulso de la IA, el barómetro retrata un cambio relevante en la percepción de la alta dirección. Por primera vez, la tecnología aparece como el factor que más condicionará el futuro de las compañías (67%), por delante de la evolución económica (45%). No es un matiz menor: indica que la digitalización empieza a entenderse como un eje estructural y no como un ajuste táctico.
En cuanto a los primeros usos, el informe apunta a una adopción transversal con especial presencia en dirección general y en marketing y ventas. Son áreas donde la IA se interpreta como apoyo a decisiones, eficiencia operativa y mejor conocimiento del cliente, más que como un proyecto aislado del negocio.
Invertir para obtener retorno
El criterio de inversión también se ha desplazado. En 2025 domina la lógica del impacto medible: cerca del 64% de las empresas sitúa la rentabilidad entre sus grandes objetivos, y un 57% señala la optimización de procesos. La digitalización, por tanto, se evalúa menos por novedad y más por resultados. En ese marco, la IA gana espacio como herramienta para automatizar tareas, acelerar análisis y mejorar la toma de decisiones.
Ese enfoque pragmático convive, sin embargo, con un obstáculo que se repite y se agrava: la ejecución. La falta de perfiles especializados se consolida como problema estructural. El 50% de los directivos identifica la escasez de talento digital como barrera (frente al 40% en 2023), a lo que se añade un repunte de resistencias internas que complica la implantación. En paralelo, el liderazgo digital sigue concentrado en Dirección General, aunque el rol del CIO gana visibilidad. Y el diagnóstico final sugiere recorrido: el 80% cree que su sector aún no ha completado su transformación por la tecnología digital.
Lo que TendersTool refleja en la contratación pública TIC
Las conclusiones del barómetro encajan con la foto que ofrece TendersTool sobre el gasto público TIC: en 2025 la mayor parte del esfuerzo económico se orienta a servicios que garantizan continuidad y capacidad operativa, más que a iniciativas experimentales. Entre las áreas con mayor importe adjudicado destacan Outsourcing IT (841 millones), Mantenimiento (626 millones) y Servicios de Telecomunicaciones (466 millones), un reparto coherente con una prioridad clara: sostener, operar y escalar.
Además, el mapa por áreas tecnológicas sitúa en un segundo escalón partidas que refuerzan el cómo de la prestación tecnológica (plataformas, infraestructura, servicios cloud y software de gestión), un soporte imprescindible para que la IA deje de ser piloto y se convierta en despliegue. En términos prácticos, el reto para Andalucía y Extremadura es convertir ese refuerzo de base en proyectos de IA con retorno, sin que el déficit de perfiles digitales y la resistencia organizativa terminen frenando el paso.











