España concluye un 2025 con grandes logros, aunque con desafíos persistentes

Lanzada en 2020, la estrategia para la transformación tecnológica nacional estableció hitos exigentes para renovar redes, administración pública y pymes. A finales de 2025, los indicadores evidencian un desempeño dual: fortaleza en infraestructura y dificultades en la adopción efectiva de tecnología y talento.

La expansión de redes de nueva generación ha sido el mayor éxito. La fibra óptica sobrepasa el 95% de los domicilios y el 5G cubre más del 92% del territorio, situando al país entre los mejor posicionados de la Unión Europea en disponibilidad de banda ancha móvil y fija. Aunque la universalización de velocidades superiores a 100 Mbps no se completó, el avance alcanzado consolida un mapa de redes que supera ampliamente la media comunitaria.

La Administración ha ampliado la atención a distancia, simplificando formularios en línea y digitalizando gestiones recurrentes. Sin embargo, el objetivo de concentrar al menos la mitad de los servicios en aplicaciones móviles plenamente funcionales no se ha materializado de forma uniforme. La experiencia ciudadana sigue condicionada por la disparidad en la madurez digital de organismos autonómicos y ayuntamientos, donde aún conviven flujos sin integrar, requisitos físicos y cita previa presencial.

Capacitación tecnológica: progreso insuficiente

El plan perseguía que el 80% de la ciudadanía contara con habilidades digitales elementales. El dato final, 66,2%, refleja una mejora, pero mantiene brechas por edad, renta y ubicación. Asimismo, la incorporación de 20.000 perfiles expertos en ciberseguridad, analítica e inteligencia artificial quedó lejos de cumplirse, limitando la capacidad del país para sostener el ritmo de innovación.

En el sector privado, la digitalización de pymes continúa siendo dispar. La adopción de ventas en línea, servicios cloud e IA no ha alcanzado la penetración del 25% que se proyectaba: la escasez de técnicos, la inversión restringida y la complejidad en la integración de herramientas han ralentizado el avance, especialmente en negocios de menor tamaño.

El reto rural permanece: aunque el mapa general de cobertura es amplio, áreas remotas con baja densidad de población siguen registrando dificultades para acceder a conexiones de alta velocidad estables, perpetuando desigualdades de uso.

Balance del ciclo 2020-2025

La evaluación de 2025 muestra un país con redes avanzadas, pero con transformaciones menos profundas en talento, productividad digital y servicios públicos integrados. La infraestructura lidera; las competencias y la digitalización organizativa no acompañan en la misma proporción. España ha fortalecido su posición comparada en Europa, pero el impacto transformador sobre procesos, empresas y capital humano ha sido parcial, dejando prioridades abiertas para la siguiente etapa estratégica.

Seguimiento del mercado tecnológico público

La aceleración de inversiones en tecnología pública y digitalización institucional aumenta la necesidad de herramientas que aporten trazabilidad sobre el gasto y los procesos de compra. Plataformas como TendersTool, especializadas en contratación tecnológica pública permiten monitorear anuncios anticipados, acuerdos marco y proyectos adjudicados en el ámbito TIC a escala local, autonómica y estatal. Este tipo de soluciones facilita identificar quién obtiene los contratos, cómo se distribuyen las inversiones y qué ámbitos concentran el esfuerzo presupuestario.

El acceso sistemático a datos del mercado público ofrece una lectura concreta de la evolución del Estado digital, permitiendo contrastar planes estratégicos con hechos verificables. Esta perspectiva es esencial para la labor informativa, el análisis de tendencias, la planificación empresarial y la supervisión de la transparencia y la eficiencia en la modernización tecnológica nacional.