Bruselas prepara cláusulas Made in Europe para orientar las compras públicas

La Comisión Europea quiere que la contratación pública deje de premiar solo el precio y empiece a empujar industria: trabaja en un paquete para introducir requisitos de contenido europeo y baja huella de carbono en licitaciones de ámbitos estratégicos.

La Comisión Europea está afinando un giro relevante en la forma de comprar con dinero público. La idea es simple, pero ambiciosa: que la contratación pública no funcione como un mecanismo neutral, sino como una herramienta para reforzar capacidad productiva en la UE y acelerar la descarbonización industrial. El movimiento se encuadra en el Industrial Accelerator Act, cuya presentación se sitúa a finales de febrero de 2026, en un contexto marcado por la competencia de importaciones a bajo coste y por la presión climática sobre sectores intensivos en energía.

En esa línea, Ursula von der Leyen ya ha adelantado el enfoque: más peso a requisitos vinculados al origen europeo y a criterios de bajo carbono en compras públicas, al menos en determinadas categorías. El borrador que ha circulado apunta a que no se trataría únicamente de preferencias en la puntuación, sino de umbrales mínimos en algunos casos.

Qué cambiaría en los pliegos

Si el planteamiento prospera, las licitaciones podrían incorporar exigencias verificables en dos planos:

  • Contenido UE: proporción de origen europeo en bienes, componentes o cadena de suministro.
  • Low-carbon: criterios de huella de carbono para bienes industriales especialmente intensivos en energía, con metodologías y controles que la Comisión concretaría posteriormente.

El objetivo de fondo es desplazar parte de la competencia desde el más barato hacia parámetros como resilienciatrazabilidad y desempeño climático, lo que reordena incentivos para proveedores y administraciones.

El foco inicial se concentra en cadenas industriales donde la UE busca recuperar músculo productivo:

  • Acero, aluminio y cemento, por su peso en obra pública y transición energética.
  • Automoción y compras asociadas, en la medida en que pueden activar demanda de fabricación europea.
  • Tecnologías de cero emisiones y equipos vinculados a la transición industrial, bajo una lógica más amplia de producción en Europa.

Además, el debate industrial europeo está conectando estas cláusulas con ámbitos emergentes, por ejemplo, hidrógeno verde y electrolizadores, para evitar dependencias como las que se consolidaron en su día con la industria solar.

En Bruselas hay defensores claros del enfoque. El comisario Stéphane Séjourné ha impulsado la idea de una estrategia Made in Europe orientada a autonomía estratégica y base industrial. Pero también se acumulan advertencias: si los umbrales son rígidos o la definición de europeo es estrecha, pueden aparecer cuellos de suministrosobrecostes y más litigiosidad en expedientes.

Efectos prácticos en España: del diseño del pliego a la ejecución

Para las administraciones españolas, el impacto sería tangible en dos niveles:

  1. Cómo se redacta y se comprueba: exigencias de origen o huella obligarían a incorporar sistemas de certificacióntrazabilidad, métodos de cálculo de carbono y mecanismos de control durante la ejecución del contrato.
  2. Qué compras se ven afectadas: aunque el arranque esté en industria pesada, la orientación del paquete, y su encaje con revisiones de contratación en 2026, empuja a introducir criterios de resiliencia, seguridad y dependencia en sectores estratégicos, con potencial efecto en infraestructura crítica, equipamiento y servicios ligados a la transición industrial y energética.

En el mercado, la señal es inequívoca: previsiblemente ganarán peso la localización en la UE, los acuerdos con cadena europea y una oferta capaz de demostrar baja huella de forma auditable.

Calendario: propuesta y negociación

La Comisión prevé presentar el paquete a finales de febrero de 2026; en prensa se menciona el 25 de febrero como fecha orientativa. Desde ahí se abrirá la negociación política y técnica: perímetro de sectores, definición de umbrales, metodología low-carbon y compatibilidad con compromisos internacionales. El punto delicado será evitar que las nuevas cláusulas se conviertan en un factor de bloqueo por falta de oferta o por encarecimiento abrupto de proyectos públicos.

Inteligencia de licitaciones: por qué herramientas como TendersTool ganan valor

Si se extienden requisitos de origen UE y baja huella, las plataformas de seguimiento adquieren una utilidad doble: permiten observar cómo se mueve el gasto y detectar cambios en criterios de adjudicación que alteren quién gana y por qué. En España, ese seguimiento resulta especialmente relevante en áreas con grandes volúmenes (outsourcing, mantenimiento, telecomunicaciones o cloud) para identificar cuándo empiezan a aparecer cláusulas alineadas con el Industrial Accelerator Act.