Primer paso en la construcción de la planta de chips fotónicos de Vigo

La colocación de la primera piedra de la planta de chips fotónicos de SPARC en Vigo da comienzo a un proyecto industrial estratégico que une inversión pública, generación de empleo cualificado y el fortalecimiento de la autonomía tecnológica de España y de Europa

La fotónica integrada se ha consolidado como una de las tecnologías con mayor proyección dentro de la industria de los semiconductores, y SPARC se sitúa como uno de los principales actores españoles en este ámbito. La compañía desarrolla soluciones basadas en el uso de la luz para el procesamiento y transmisión de información, una alternativa clave a la electrónica tradicional en sectores donde la velocidad, la eficiencia energética y la capacidad de integración son determinantes.

La futura planta de SPARC en Vigo estará dedicada a la fabricación de circuitos integrados fotónicos y obleas en distintos materiales, con una orientación claramente industrial y comercial. Su objetivo es cubrir parte de la creciente demanda europea de chips avanzados, en un contexto marcado por la escasez de capacidad productiva propia y la dependencia de proveedores extracomunitarios. El proyecto incorpora además criterios de sostenibilidad, con procesos diseñados para minimizar el impacto ambiental, un aspecto cada vez más relevante en el sector de los semiconductores.

El respaldo del Gobierno de España se materializa a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), que participa en la iniciativa con una inversión pública de 17 millones de euros. Esta aportación busca consolidar en Galicia un polo tecnológico vinculado a la fotónica integrada, combinando capacidad productiva, desarrollo tecnológico y atracción de talento especializado.

Un calendario industrial con horizonte 2027

El acto celebrado el 30 de enero de 2026, con la participación del ministro Óscar López, simboliza el arranque institucional de una infraestructura que ya se encuentra en fase de ejecución. Las obras del edificio han sido adjudicadas y avanzan en paralelo al diseño de la sala blanca, el espacio de alta precisión donde se desarrollará la fabricación de los chips.

La hoja de ruta fija como objetivo que la planta esté plenamente operativa en 2027, lo que implica no solo la finalización de la construcción, sino la puesta a punto de equipos, la validación de procesos y la capacidad de producir de forma continuada. En este sentido, SPARC ya ha desarrollado prototipos iniciales, un paso clave para iniciar relaciones comerciales y posicionarse en el mercado antes del arranque definitivo de la producción a escala.

Impacto económico y dimensión estratégica

Desde el punto de vista económico, el proyecto tendrá un impacto directo en el entorno local con la creación de unos 200 empleos directos de alto valor añadido y alrededor de 550 empleos indirectos, asociados tanto a la actividad industrial como a servicios auxiliares y proveedores tecnológicos.

En términos industriales, la planta aspira a alcanzar una capacidad teórica de hasta 20.000 obleas anuales, reforzando la presencia española en un segmento especialmente sensible de la cadena de valor de los semiconductores: la fabricación. Este eslabón es uno de los grandes déficits de Europa, que actualmente concentra menos del 10% de la capacidad mundial de producción.

La iniciativa se alinea así con los objetivos europeos de reindustrialización tecnológica y autonomía estratégica, en un contexto geopolítico marcado por la competencia global en tecnologías críticas. La disponibilidad de capacidades propias en fotónica integrada resulta especialmente relevante para sectores como automoción, seguridad, comunicaciones, medicina o computación cuántica.

Lectura desde la contratación pública

El proyecto de SPARC encaja con la evolución que reflejan los datos de TendersTool sobre inversión pública en TIC en España. En los últimos ejercicios, las adjudicaciones se han concentrado en outsourcing IT, mantenimiento, telecomunicaciones y servicios cloud, evidenciando una prioridad clara: garantizar continuidad operativa, resiliencia y control de infraestructuras críticas.

La planta de Vigo puede interpretarse como una extensión industrial de esa lógica. Disponer de capacidad productiva nacional en chips fotónicos permitirá, a medio plazo, reducir la dependencia exterior también en la contratación tecnológica pública y privada. En este sentido, SPARC no es solo una nueva fábrica, sino un activo estructural coherente con la orientación que ya muestran los datos de adjudicación TIC hacia la soberanía tecnológica.