La inteligencia artificial protagoniza el Foro de Davos 2026

El Foro Económico Mundial de Davos 2026 ha dejado claro que la inteligencia artificial se ha convertido en un asunto geopolítico, económico y social de primera magnitud. Los debates se centraron en cómo pasar de pruebas piloto a productividad, qué políticas laborales y educativas se necesitan, y cómo la IA reconfigura el poder global

Los paneles del foro han coincidido en que la IA debe integrarse en el núcleo de negocio y dejar de ser un experimento aislado. Satya Nadella, el consejero delegado (CEO) de Microsoft, instó a seleccionar pocos casos con impacto directo en ingresos, costes o experiencia de cliente y escalar su adopción. PwC advirtió que más de la mitad de las empresas todavía no ven beneficios porque sus datos están desordenados y carecen de gobernanza. Los CEOs temen que, si la productividad no llega, el boom actual se convierta en burbuja, por lo que piden democratizar la IA y llevarla a sectores como la salud, la educación y las pymes.

El FMI alertó de que la IA golpeará el mercado de trabajo como un tsunami, con 40% de puestos expuestos a cambios, y hasta 60% en economías avanzadas. Se subraya la necesidad de inversión pública y privada en upskilling y reskilling, sistemas de protección para trabajadores desplazados y marcos regulatorios que limiten los abusos. Christy Hoffman, de UNI Global Union, calificó 2026 como punto de inflexión, advirtiendo que la pérdida de empleos se acelerará y que los gobiernos no están preparados. Propuso redes de seguridad más sólidas y nuevas estructuras fiscales para evitar que los costes sociales recaigan sobre los más vulnerables.

IA como infraestructuras estratégicas

Davos también lanzó una mirada hacia la IA como infraestructura crítica. La encuesta de riesgos globales del WEF identifica los resultados adversos de la IA como una de las principales amenazas a medio plazo. La IA está pasando de ser un espectáculo a una infraestructura que requiere energía, centros de datos y redes de transmisión. La geopolítica se cuela aquí: EE. UU. y China compiten por el control de los chips de alto rendimiento, y los llamados tokens (unidades de cómputo) se consideran la nueva moneda energética.

La conversación ya no es sólo tecnológica, sino de regulación y soberanía: ¿qué normas se impondrán y quién quedará dentro o fuera? El Foro enumeró a los principales ejecutivos de Nvidia, Microsoft, Anthropic, Amazon, Palantir y OpenAI como voces centrales para definir cómo financiar, regular y tolerar políticamente la IA. Se debate la competencia entre jurisdicciones y la necesidad de estándares de seguridad internacionales, mientras algunos gobiernos, como el de Estados Unidos, presionan con aranceles para proteger su industria de chips.

Visiones contrapuestas sobre el futuro

En un panel, Dario Amodei defendió que impedir la venta de chips a China es una medida crucial para ganar tiempo y regular la IA; también advirtió que la IA podría eliminar la mitad de los empleos de oficina de nivel inicial. Demis Hassabis se mostró más optimista y afirmó que la IA generará empleos más significativos, aunque reconoce que la llegada de la AGI podría dejar sin trabajo a muchas personas y plantear preguntas sobre propósito y distribución de riqueza. Nadella, por su parte, destacó que el despliegue de la IA será desigual y que el éxito dependerá de la disponibilidad de capital e infraestructura.

Davos no sólo habló de crecimiento, sino también de ética y sostenibilidad. Se advirtió sobre el riesgo de innovar sin regulación ni principios éticos, un error que ya genera brechas de seguridad, privacidad y desigualdad. Se destacó la IA en el edge computing como tendencia para descentralizar el procesamiento de datos, y se pidió una tecnología verde e inclusiva que reduzca el impacto ambiental y garantice la equidad en el acceso digital. Christy Hoffman también denunció que los oligarcas tecnológicos están externalizando el consumo de agua, energía y los costes de carbono, y exigió que las ganancias se redistribuyan.

Cuando la política, el poder y los precios chocan

La revista Quartz recordó que Davos 2026 se celebra en medio de guerras comerciales, guerras calientes y crisis de asequibilidad. La geoeconomía y la IA se han convertido en armas de política exterior; la encuesta de riesgos sitúa la confrontación geoeconómica y los riesgos de la IA en los primeros puestos. El Foro actúa como un laboratorio donde reguladores y empresas negocian quién cargará con el riesgo: tarifas, energía, precio de la IA y confianza institucional. Las decisiones que se tomen sobre aranceles, chips y regulación marcarán quién podrá beneficiarse del auge de la IA y quién quedará rezagado.

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